Cómo subir la tensión arterial en ancianos

Cómo subir la tensión arterial en ancianos

La tensión arterial es un aspecto crucial de la salud de nuestros mayores, ya que su nivel adecuado garantiza un flujo sanguíneo óptimo y el suministro de oxígeno a los órganos vitales. Sin embargo, la hipotensión o tensión arterial baja es una preocupación común en esta población. Especialmente en estas fechas, con unas altas temperaturas que favorecen las bajadas de tensión e incrementan el riesgo de caídas. Y con ellas, de lesiones como la fractura de pelvis en ancianos, de la cual hablamos en nuestro último post. Y es que una presión arterial insuficiente puede provocar mareos, debilidad y desequilibrio, lo que puede causar aparatosas caídas. Es fundamental comprender los valores normales de la tensión arterial, identificar las posibles causas de la hipotensión en los ancianos y también conocer estrategias para subir la tensión arterial, brindando consejos prácticos y recomendaciones respaldadas por la evidencia médica.

Qué es la tensión arterial baja

La tensión arterial baja, también conocida como hipotensión, es una condición en la que los niveles de presión arterial se encuentran por debajo de los valores considerados normales.

En términos médicos, se define como una lectura de presión arterial sistólica (la cifra más alta) inferior a 90 mmHg y una presión arterial diastólica (la cifra más baja) inferior a 60 mmHg.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los valores considerados bajos pueden variar según la edad y las condiciones de salud de cada individuo.

Cómo subir la tensión arterial en ancianos

Síntomas de una tensión arterial baja

Los síntomas de la tensión arterial baja en los ancianos pueden variar, pero estos son algunos de los más comunes:

  1. Debilidad. La debilidad generalizada o sensación de falta de fuerza física puede ser un síntoma común de la hipotensión en los ancianos.
  2. Mareos, sensación de vértigo o inestabilidad. Los mayores con tensión arterial baja pueden experimentar estos síntomas al levantarse rápidamente o cambiar de posición.
  3. Fatiga. Los niveles bajos de presión arterial pueden causar una sensación persistente de cansancio o agotamiento, incluso después de realizar actividades ligeras.
  4. Visión borrosa. La falta de flujo sanguíneo adecuado hacia los ojos puede resultar en visión borrosa o dificultad para enfocar correctamente.
  5. Desmayos. En casos más graves de tensión arterial baja, los ancianos pueden experimentar desmayos o pérdida temporal de la conciencia debido a la insuficiente irrigación cerebral.
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Estos síntomas nos alertan de un problema que puede suponer un impacto significativo en la calidad de vida de los ancianos, y que incrementa además el riesgo de caídas y lesiones.

Causas de la tensión arterial baja en ancianos

La tensión arterial baja en los ancianos puede tener varias causas, que van desde cambios fisiológicos asociados con el envejecimiento hasta medicamentos y condiciones médicas subyacentes:

  • Cambios fisiológicos. Los ancianos son especialmente susceptibles a la tensión arterial baja debido a una serie de factores relacionados con el envejecimiento y los cambios fisiológicos. A medida que envejecemos, las paredes de los vasos sanguíneos tienden a volverse menos flexibles, lo que puede dificultar el mantenimiento de una presión arterial óptima. Además, el envejecimiento del sistema nervioso autónomo, que regula la presión arterial, puede llevar a una menor capacidad de respuesta y adaptación a los cambios posturales.
  • Medicamentos. Algunos medicamentos comúnmente recetados a los ancianos, como los utilizados para tratar la hipertensión, enfermedades cardíacas, depresión o ansiedad, pueden reducir la tensión arterial como efecto secundario.
  • Condiciones médicas subyacentes. Varias patologías pueden contribuir a la hipotensión en los ancianos. Entre ellas se incluyen problemas cardíacos, trastornos endocrinos (como la enfermedad de Addison o el hipotiroidismo), deshidratación, enfermedades neurológicas (como la enfermedad de Parkinson) y trastornos del sistema nervioso autónomo.
  • Cambios posturales bruscos. Los cambios rápidos de posición, como levantarse rápidamente de la cama o de una silla, pueden provocar una disminución transitoria de la presión arterial, lo que se conoce como hipotensión ortostática.

Es fundamental identificar las posibles causas de la tensión arterial baja en los ancianos para abordarlas de manera adecuada y evitar complicaciones. Es importante revisar los prospectos de los medicamentos, y si un anciano experimenta síntomas persistentes de hipotensión, es recomendable que consulte a un médico para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

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Cómo subir la tensión arterial en ancianos

Estrategias para aumentar la tensión arterial en los ancianos

Existen diversas formas de aumentar la tensión arterial baja en los ancianos de manera segura y efectiva:

  • Modificaciones en la dieta y la hidratación. Aumentar la ingesta de sodio puede ser beneficioso para subir la presión arterial en ancianos. Sin embargo, es importante buscar un equilibrio y seguir una dieta equilibrada y rica en nutrientes en general. Sin olvidarnos, además,  de mantenernos adecuadamente hidratados.
  • Actividad física y ejercicio. La actividad física regular puede mejorar la circulación sanguínea y contribuir al aumento de la presión arterial. Se recomienda realizar ejercicios de bajo impacto y de forma gradual, como caminar, nadar o practicar tai chi. Es importante tener en cuenta las limitaciones individuales y consultar con un médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicio.
  • Estrategias de manejo del estrés. El estrés puede afectar la presión arterial. Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o el yoga puede ayudar a reducir el estrés y promover un equilibrio en la presión arterial.
  • Medicamentos y suplementos. En algunos casos, un médico puede recetar medicamentos para aumentar la tensión arterial en los ancianos. Además, ciertos suplementos naturales, como la raíz de regaliz o la vitamina D, pueden tener efectos beneficiosos en algunos individuos.

Es importante recordar que cada persona es única, y las estrategias mencionadas pueden funcionar de manera diferente en cada caso. Por lo tanto, es recomendable buscar las recomendaciones de un médico para determinar las estrategias más adecuadas y seguras para cada anciano en particular.

El bienestar de nuestros mayores pasa por estar informados

En Residencia Argaluza sabemos que lo más importante tanto para nosotros como para quienes estáis leyendo estas líneas es la salud de nuestros mayores. Y velar por ella pasa también por estar atentos a los síntomas que pueden alertarnos de una tensión arterial baja en ellos. No solo buscando atención médica en caso de que se produzcan algunos de estos síntomas, sino manteniendo un registro regular de la presión arterial y realizando controles periódicos. De este modo monitorearemos y gestionaremos de manera adecuada la tensión arterial en nuestros seres queridos.

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