Problemas de vista

Problemas de vista en ancianos

En la Residencia Argaluza somos conocedores de los problemas que afectan nuestros mayores. Patologías como la diabetes de tipo 2, una enfermedad crónica que puede afectar especialmente a la vista, tal como avanzamos en nuestro último post. Y es que ciertos problemas de vista son especialmente prevalentes entre los adultos mayores. Estos no solo disminuyen su calidad de vida, sino que también complican la gestión de otras enfermedades crónicas, lo que puede exigir una vigilancia y una atención continuas. Este enfoque nos permite no solo tratar los síntomas, sino también abordar las causas subyacentes y los factores de riesgo asociados con las diferentes patologías. Al entender el modo en que los problemas de vista afectan a la independencia de los adultos mayores y cómo se interrelacionan con otros problemas de salud, estamos mejor equipados para implementar estrategias preventivas y terapéuticas que mejoran significativamente su calidad de vida. En este post exploraremos los desafíos específicos que enfrentan los ancianos con problemas de vista, destacando la importancia de la detección temprana y las opciones de tratamiento disponibles hoy en día.

Los problemas de vista más habituales en ancianos

Los problemas de vista son una preocupación creciente en la población anciana, ya que afectan significativamente a la calidad de vida y a la autonomía. En este apartado exploraremos las afecciones visuales más comunes entre los mayores, destacando sus síntomas y opciones de tratamiento. Comprender estos problemas es esencial para una detección temprana y manejo efectivo.

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Cataratas, uno de los problemas de vista más frecuentes

Las cataratas son una afección en la que el cristalino del ojo, que normalmente es claro, se torna opaco. Esta opacidad interfiere con la luz que entra al ojo provocando una visión borrosa y nublada que afecta la capacidad de realizar las tareas diarias. Este problema es especialmente prevalente en los ancianos y puede desarrollarse lentamente, afectando inicialmente solo una pequeña parte del cristalino y con el tiempo ir expandiéndose hasta causar una pérdida de visión más notable.

Síntomas de las cataratas

  • Visión borrosa. Imágenes que parecen nubladas o veladas.
  • Dificultad con la visión nocturna. Problemas para ver en entornos con poca luz.
  • Sensibilidad a la luz. Incomodidad en presencia de luz brillante o al ver halos alrededor de las luces.
  • Cambios en la percepción del color. La visión puede empezar a parecer amarillenta o los colores menos vibrantes.

Tratamiento de las cataratas

El tratamiento de las cataratas ha avanzado significativamente y ahora ofrece soluciones eficaces que pueden restaurar la visión perdida debido a esta patología.

En las etapas tempranas, los cambios en la prescripción de gafas, aumentar la iluminación y usar lentes con antireflejante pueden mejorar la visión. A la larga, sin embargo, cuando las cataratas interfieren significativamente con las actividades diarias, será necesario practicar una cirugía. Este procedimiento implica la eliminación del cristalino opaco y su reemplazo por un lente intraocular artificial.

La cirugía de cataratas es uno de los procedimientos quirúrgicos más seguros y comunes, con una alta tasa de éxito en la mejora de la visión. La recuperación generalmente es rápida. La mayoría de los pacientes notan una mejoría en su visión poco después de la cirugía, aunque la visión completa se estabiliza en las semanas siguientes. Es importante seguir las indicaciones del oftalmólogo respecto al uso de gotas para los ojos y evitar actividades que puedan ejercer presión sobre el ojo mientras se cura.

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La degeneración macular asociada con la edad

La degeneración ocular asociada con la edad (DMRE) es una enfermedad que afecta principalmente la mácula, la parte del ojo responsable de la visión central precisa, que es vital para actividades como leer y conducir. Es una de las causas principales de pérdida de visión en personas mayores de 50 años, y se presenta en dos formas: seca y húmeda.

  • DMRE seca. La forma seca de la DMRE representa aproximadamente el 80-90% de los casos. Esta patología se caracteriza por el adelgazamiento del tejido macular y la acumulación de drusas, pequeños depósitos de lípidos y proteínas que pueden causar una pérdida gradual de la visión central. La progresión de la DMRE seca es lenta y puede tardar años en desarrollarse significativamente. Aunque en la actualidad no existe una para la DMRE seca, los suplementos nutricionales pueden ayudar a desacelerar su avance.
  • DMRE húmeda. La DMRE húmeda, aunque menos común, es mucho más dañina y agresiva, responsable de la mayoría de los casos de pérdida de visión asociada con esta enfermedad. Se desarrolla cuando nuevos vasos sanguíneos anormales crecen debajo de la retina y de la mácula, lo que conduce a filtraciones de sangre y otros líquidos. Esto puede causar un daño rápido y severo a la visión central. El tratamiento incluye terapias como inyecciones intravítreas de medicamentos anti-VEGF. Estos pueden ralentizar tanto el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales como la aparición de edema y en algunos casos mejorar la visión. También se utiliza para tratar ciertos tipos de la DMRE húmeda la terapia con láser, cuyos rayos se utilizan para destruir los vasos sanguíneos anormales.

Síntomas de la DMRE

  • Reducción de la visión central. Dificultad para ver detalles finos tanto de cerca como de lejos.
  • Visión borrosa. Un punto borroso en el centro del campo visual que puede crecer con el tiempo.
  • Distorsión de líneas rectas. Las líneas rectas o los bordes pueden aparecer ondulados o distorsionados.
  • Cambios en la percepción del color. Los colores pueden parecer menos brillantes o diferentes de lo usual.
  • Áreas oscuras en el centro de la visión. Posible aparición de manchas oscuras en el centro del campo visual.

Evaluación y evolución

Además de acudir a un oftalmólogo con regularidad, el control de de la enfermedad puede incluir el uso de la rejilla de Amsler en casa, una herramienta de diagnóstico visual compuesta por una cuadrícula simple con líneas rectas y un punto central. Los pacientes observan el punto central y cubren un ojo a la vez para detectar cualquier distorsión o áreas borrosas en las líneas.

Mantener un estilo de vida saludable, como dejar de fumar y seguir una dieta rica en verduras de hoja verde y pescado puede también ser beneficioso para los pacientes con DMRE.

Glaucoma, uno de los problemas de la vista más peligroso en ancianos

El glaucoma es una enfermedad ocular que afecta al nervio óptico y es una de las principales causas de ceguera en todo el mundo, especialmente en nuestros mayores. Esta patología es particularmente peligrosa porque a menudo no presenta síntomas en sus etapas iniciales. Y también porque progresa de manera gradual y silenciosa hasta que el daño es considerable.

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Síntomas del glaucoma

  • Visión periférica reducida. Comúnmente conocida como «visión en túnel», es uno de los primeros signos de glaucoma.
  • Dolor ocular. Puede presentarse en etapas avanzadas o en ataques agudos de glaucoma.
  • Náuseas y vómitos. A menudo están acompañados de dolor ocular severo, generalmente en el glaucoma agudo.
  • Visión borrosa. Se puede presentar de repente, especialmente en el glaucoma agudo.
  • Halos alrededor de las luces. Un síntoma típico que experimentan algunos pacientes.

Tratamiento del glaucoma

El tratamiento del glaucoma busca reducir la presión intraocular para evitar daños adicionales al nervio óptico. Aunque el daño existente no puede revertirse, el tratamiento puede prevenir la progresión de la enfermedad. Dada la naturaleza progresiva del glaucoma, los exámenes regulares con pruebas específicas para controlar la presión ocular y la salud del nervio óptico son esenciales para ajustar el tratamiento según sea necesario.

  1. Medicamentos. Los tratamientos más comunes incluyen colirios que reducen la presión ocular, bien disminuyendo la producción de fluido dentro del ojo o bien incrementando su drenaje. En algunos casos se pueden prescribir asimismo medicamentos orales.
  2. Terapia con láser. El tratamiento con láser mejora el drenaje del fluido ocular reduciendo la presión. Existen varios tipos de tratamientos dependiendo del tipo de glaucoma.
  3. Cirugía. La cirugía puede ser necesaria en casos más graves o en pacientes que no responden a otros tratamientos. Los procedimientos quirúrgicos como la trabeculectomía crean un nuevo canal de drenaje para el fluido ocular, mientras que dispositivos de drenaje implantables también pueden ser una opción.
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Retinopatía diabética

La retinopatía diabética es una complicación ocular derivada de la diabetes que afecta a los vasos sanguíneos de la retina, la parte del ojo que es sensible a la luz y esencial para la visión. Esta patología puede progresar a dos formas principales: no proliferativa, que es la etapa temprana, y proliferativa, la más avanzada y severa.

  • Retinopatía diabética no proliferativa. Caracterizada por cambios leves en los vasos sanguíneos de la retina, como microaneurismas y pequeñas hemorragias, constituye la etapa inicial. Pese a que no suele afectar gravemente la visión, requiere un seguimiento regular.
  • Retinopatía diabética proliferativa. Es la fase avanzada, en la que se forman nuevos vasos sanguíneos frágiles que pueden sangrar y causar desprendimientos de retina que amenazan seriamente la visión. La retinopatía diabética proliferativa, por tanto, requiere tratamiento inmediato.

Síntomas de la retinopatía diabética

  • Visión borrosa. Uno de los primeros signos que pueden ser temporales o permanentes.
  • Manchas o hilos flotantes. Pequeños puntos o líneas que se mueven en su campo de visión.
  • Visión fluctuante. Cambios en la visión que pueden variar de un día para otro.
  • Áreas oscuras en el campo visual. Pueden aparecer como manchas o áreas sin visión.
  • Pérdida de la visión. En etapas avanzadas, especialmente si no se trata.

Tratamiento de la retinopatía diabética

El tratamiento de la retinopatía diabética se centra en prevenir la progresión. El control adecuado de la diabetes manteniendo los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial bajo control es crucial para evitar o retardar el desarrollo de la retinopatía.

  1. Fotocoagulación con láser. Este tratamiento se utiliza para sellar o reducir los vasos sanguíneos anormales en la retina. Es particularmente útil en las etapas avanzadas, puesto que ayuda a prevenir la pérdida de visión.
  2. Inyecciones intravítreas. Medicamentos conocidos como inhibidores del VEGF pueden ser inyectados en el ojo para reducir el edema macular y el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, que son características de las etapas avanzadas de la enfermedad.
  3. Vitrectomía. En casos severos, especialmente en la retinopatía diabética proliferativa, se puede requerir una cirugía para eliminar el vítreo y el tejido cicatricial que retrae la retina, lo que ayudará a prevenir un mayor deterioro de la visión.
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Problemas de vista, el síndrome de Charles Bonnet

El síndrome de Charles Bonnet es una patología poco conocida que afecta a personas que han perdido gran parte de su visión, generalmente debido a enfermedades oculares como glaucoma, degeneración macular y cataratas. Los individuos con este síndrome experimentan alucinaciones visuales complejas sin deterioro cognitivo asociado. Estas alucinaciones pueden incluir patrones, personas, animales, o escenas completas que son vívidas y detalladas. A pesar de ser perturbadoras, estas visiones no son signos de una enfermedad mental. Se entienden, por el contrario, como una respuesta del cerebro a la pérdida significativa de estímulos visuales. No existe un tratamiento específico para el Síndrome de Charles Bonnet, pero comprender su naturaleza puede ayudar a los pacientes a manejar mejor sus síntomas. Se recomienda informar a un especialista si las alucinaciones son severamente perturbadoras o afectan la calidad de vida.

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Más allá de la visión. Superando los problemas de vista en la tercera edad

Enfrentar problemas de vista en la tercera edad puede parecer desalentador, pero es importante recordar que estamos viviendo en una época de avances médicos significativos que ofrecen nuevas esperanzas. Aunque patologías como las cataratas, la degeneración macular, el glaucoma y la retinopatía diabética pueden afectar considerablemente la calidad de vida, los progresos en diagnósticos y tratamientos en muchas ocasiones permiten recuperar o mantener una buena visión.

La detección temprana mediante exámenes regulares es crucial y puede marcar una diferencia sustancial en el manejo de estas afecciones. Tecnologías modernas y tratamientos innovadores, como las inyecciones intravítreas o las cirugías láser, están continuamente mejorando las perspectivas para nuestros mayores. Además, entender y aceptar enfermedades menos conocidas, como el Síndrome de Charles Bonnet, ayuda a mitigar el impacto emocional que pueden tener estas afecciones.

En este camino hacia el bienestar visual, la cooperación entre pacientes, familiares y profesionales de la salud es fundamental. Juntos podemos afrontar estos desafíos con optimismo y asegurar que nuestros mayores disfruten de una vida plena y enriquecida.

Referencias consultadas

  • Jiménez Navascués, L. Y Hijar Ordova, C. A. (2007). Los ancianos y las alteraciones visuales como factor de riesgo para su independencia. Recuperado de https://bit.ly/444PBZB
  • Herrera Tejedor, J. (2002). Alucinaciones visuales en el anciano. Recuperado de https://bit.ly/4aBrYKt
  • Mácula retina (2017). Tratamientos anti-VEGF. Recuperado de https://bit.ly/4472YIS
  • De Alba Romero, C. (2001). Actividades preventivas en los ancianos. Recuperado de https://bit.ly/3xCCu5Q

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