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Psicogerontología e inteligencia emocional en la vejez

La atención emocional y psicológica durante la tercera edad resulta fundamental. Pues poseer una sólida inteligencia emocional refuerza las capacidades cognitivas de las personas mayores y les aporta calidad de vida. Por eso la psicogerontología aboga por el bienestar mental y emocional como fuente de prevención o retraso del deterioro cognitivo.

La función de la inteligencia emocional en la vejez

Disfrutar de una buena salud psicológica y emocional resulta primordial para afrontar los cambios y las circunstancias que trae el proceso de envejecimiento. Por eso la psicogerontología promueve la inteligencia emocional como recurso para resolver problemas personales que surjan en la vejez. Así como supone un recurso maravilloso para preservar las capacidades cognitivas.

En efecto, es en la etapa del envejecimiento cuando debemos hacer uso de todas las estrategias y recursos que nos da la inteligencia emocional y las experiencias vividas. Ya que en este periodo vital se suceden muchos cambios y nuevos retos que pueden desestabilizar nuestra regulación emocional y salud mental.

En este contexto, la psicología del envejecimiento o psicogerontología se centra en el estudio de la vejez para promover el bienestar de las personas de edad avanzada. Contemplando todos esos desafíos que surgen durante el envejecimiento, y que pueden restar calidad de vida si no se afrontan con inteligencia emocional.

De hecho, se ha demostrado la eficacia de los talleres de inteligencia emocional y de atención psicogerontológica en el bienestar integral de la persona mayor. Lo cual se traduce, entre otras cosas, en un menor riesgo de tener una salud deficitaria y una mayor actitud proactiva.

Hoy no cabe duda de que el desarrollo emocional y el desarrollo cognitivo van de la mano. Es decir, un buen estado de ánimo y una inteligencia emocional fuerte nos ayuda a prevenir pérdidas de memoria y el deterioro cognitivo. Incluso retrasa la aparición de las demencias o la enfermedad de Alzheimer.

En la residencia Argaluza lo sabemos, por eso la atención emocional es uno de los pilares de cualquier intervención profesional que desarrollemos con nuestros residentes. De ahí que nuestros programas de estimulación cognitiva o terapia ocupacional, especialmente si son preventivos, tengan un enfoque añadido de desarrollo o reeducación emocional de los mayores.

Una breve introducción sobre qué es la psicogerontología

La psicogerontología o psicología del envejecimiento es una rama de la psicología surgida en los últimos tiempos como consecuencia del aumento de la esperanza de vida. En este sentido, no solo analiza los desafíos sociodemográficos del aumento de la población anciana, sino que indaga en todo lo concerniente al fenómeno del envejecimiento. Teniendo siempre como protagonista central la persona mayor y sus necesidades o aspiraciones como ser emocional, psicológico y deseante.

Así, complementa a otras disciplinas centradas en la evolución y la salud de la tercera edad —o la geriatría—, pero desde una vertiente psicológica y subjetiva. Es decir, generando estrategias de intervención psicoterapéutica que apoyen el envejecimiento saludable y satisfactorio de la persona.

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Asimismo, podría decirse que la psicogerontología es la ciencia que trata de describir, explicar, comprender y modificar las actitudes del sujeto que envejece. Porque el envejecimiento, con sus cambios sociales y sus ligeros declives biológicos, puede mermar la salud mental y emocional de las personas de edad avanzada. Al igual que el concepto social que se tenga de la vejez puede repercutir en el autoconcepto y la autoestima de la persona mayor.

Entonces, desde la psicogerontología se aboga por realizar un abordaje psicoterapéutico o emocional que empodere a las personas ancianas desde su desarrollo emocional. Partiendo de sus historias o trayectorias de vida y de su propio proceso de envejecimiento, trabaja por fortalecer su salud mental y emocional.

Lo que redundará en una mejora de su salud física y sus capacidades cognitivas; de su autonomía y su motivación interna para vivir el envejecimiento de un modo proactivo.

La estrecha relación entre psicogerontología e inteligencia emocional

Tengamos en cuenta que los principales cambios y circunstancias que se pueden producir en esta etapa vital son:

  • Mayor cantidad de tiempo libre
  • Más dificultades para realizar con soltura las actividades de la vida cotidiana
  • Reducción de la agilidad mental
  • Disminución de la capacidad de readaptación a los cambios
  • Aparición de estados depresivos y aprensión a la muerte
  • Desatención de los estados emocionales y psicológicos
  • Riesgo de aislamiento social y de padecer una soledad no deseada
  • Aparición de enfermedades o situaciones limitantes que reducen la autonomía personal

Todas estas circunstancias que afloran con fuerza en la etapa de la vejez de algunas personas tienen un trasfondo psicológico y emocional. Por tanto, realizando una intervención psicogerontológica, se puede ayudar a que las personas mayores se adapten mejor a su presente; fortalezcan su salud; se sientan bien consigo mismas y puedan disfrutar de un envejecimiento satisfactorio.

En este aspecto, fomentar la inteligencia emocional en los adultos mayores es clave para obtener un mejor estado psicológico. Porque la inteligencia emocional les ayuda a ser más compasivos con su estado actual y su proceso vital; permite un punto de vista más positivo y resolutivo; y les proporciona la autoconfianza necesaria para sentirse útiles, capaces, motivados y no dejar de integrarse en la vida social.

En suma, la intervención psicogerontológica apoya el crecimiento psicológico de las personas mayor. Porque el bienestar psicoemocional protege su salud integral y su calidad de vida.

¿Cómo beneficia la psicogerontología a las capacidades cognitivas?

Aunque existe la creencia errónea de que la vejez es una etapa de la vida donde impera el declive funcional y cognitivo, no es cierto. La psicogerontología señala que los cambios que se producen con la edad en la memoria, atención e inteligencia son moderados e individuales. Puesto que se ven influidos por la genética, la salud previa y el estilo de vida que presente cada persona.

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No obstante, es verdad que durante esta etapa vital se generan determinadas alteraciones psicológicas. Entre ellas están: los procesos de atención, las capacidades memorísticas e intelectuales, las estrategias emocionales y la creatividad.

Ciertamente, existe mayor dificultad, en la vejez, a la hora de repartir la atención en diversas tareas, de afrontar nuevos aprendizajes o adaptarse a nuevas situaciones. Pero, en contraposición, se refuerza la atención selectiva, la memoria procedimental y, a largo plazo, la aplicación de estrategias conductuales y la inteligencia cristalizada.

Asimismo, está constatado que el deterioro de la inteligencia fluida que deviene con los años, puede mitigarse en gran parte viviendo experiencias positivas y enriquecedoras.

Es decir, cuanto mayor sea el bienestar emocional de la persona anciana, mejores serán sus capacidades cognitivas. Indudablemente, el bienestar y la satisfacción personal repercuten en el estado de salud físico, psicológico y social de la persona mayor.

De ahí que desde la psicogerontología se defienda la necesidad de que las personas mayores mantengan niveles altos de autoestima, autoeficiencia, autonomía personal y satisfacción. Y en caso de que exista un serio déficit en estos aspectos psicológicos, cognitivos, conductuales o emocionales, se debe solicitar una intervención psicológica o neuropsicológica profesional.

Así, la Asociación Española de Psicogerontología (AEPG) promueve la aplicación de atención psicológica y apoyo emocional dentro de todo servicio integral de cuidados. Tanto en la vertiente preventiva como rehabilitadora, durante todo el proceso de envejecimiento.

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La inteligencia emocional como recurso de prevención del deterioro cognitivo

Detentar un buen estado de ánimo y una vida emocional satisfactoria es primordial para gozar de un estado de salud óptimo. Sin embargo, no todas las personas mayores tienen la capacidad de conectar con sus emociones, reconocer sentimientos y afrontar los cambios con resiliencia.

En estos casos, como centros geriátricos, debemos ofrecer servicios de psicogerontología y atención emocional a los mayores. Sea de forma transversal a todos los servicios, o mediante sesiones de atención psicológica o talleres de reeducación emocional. Siendo el objetivo final prevenir el deterioro cognitivo y la pérdida de calidad de vida de las personas mayores.

Así, existen una serie de tareas que se pueden realizar para reforzar la identidad, la autoestima y la autoeficiencia de las personas mayores o en situación de dependencia. Pero especialmente, si hablamos de actividades de estimulación cognitiva, cualquier programa que integre la inteligencia emocional supondrá una mejora en ambas áreas.

Puesto que trabajar de forma conjunta la estimulación cognitiva y la inteligencia emocional aporta un interesante plus de beneficios para los usuarios. Principalmente, cuando los programas de estimulación cognitiva son interactivos o grupales. Pues cuanto más participe la persona mayor en las actividades de estimulación cognitiva en grupo, más seguridad y confianza ganará.

Por un lado, al aumentar o mantener su autonomía personal, autoeficiencia y desarrollo emocional, más bienestar y satisfacción personal tendrá. Lo cual motivará a la persona anciana a disfrutar de un envejecimiento activo y saludable, evitando el sedentarismo y el aislamiento social.

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Esta actitud proactiva promueve la ejercitación de sus capacidades cognitivas y sus funciones mentales superiores —atención, memoria, capacidad de aprendizaje, capacidades sensoriales y ejecución de las actividades diarias—. Así como influye positivamente en sus capacidades físicas y funcionales. Por tanto, gozará de más autonomía.

Cultivar las emociones positivas y el bienestar mental fortalece el desarrollo personal de los adultos mayores. Lo que se traduce en mejores capacidades cognitivas y funcionales y el mantenimiento de un envejecimiento activo, saludable y enriquecedor.

Atención emocional y psicogerontología: dos servicios para un envejecimiento exitoso

Para cualquier persona de edad avanzada, el sentirse autosuficiente, con mayor control en sus actividades y el obtener buenos resultados, eleva su autoestima y motivación. Lo cual son aspectos imprescindibles para trabajar con ellos en su desarrollo integral.

En este sentido, la psicogerontología, como disciplina psicológica enfocada a la búsqueda del bienestar de los mayores, supone una herramienta magnífica. Su aplicación y marco teórico debe guiar toda intervención profesional —y toda política social— cuya finalidad sea cubrir las necesidades de la tercera edad.

En este contexto, el psicólogo Rafael Bisquerra recalca la importancia de integrar la educación emocional y el servicio de psicogerontología dentro del servicio de atención integral centrada en la persona. Pues se trata de «un proceso educativo continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo. [Por tanto] tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social».

En la Residencia Argaluza, la atención emocional y el cuidado de los aspectos psicológicos de nuestros residentes mayores es una prioridad dentro de cualquier servicio. Toda vez que al fomentar el sentido de propósito de las personas, su autoestima y respetar su individualidad les incitamos a vivir un envejecimiento de calidad.

Y esta máxima la aplicamos tanto a las personas mayores más o menos sanas como, sobre todo, a las personas con demencia o discapacidad. Ellas, sin duda, son las que más necesitan reforzar su autoestima, seguridad interna y dignidad; a fin de experimentar la mayor calidad de vida posible aun cuando se ven limitados por sus problemas de salud. En suma, consideramos imprescindible el cuidado del bienestar psicológico de las personas mayores, independientemente de su condición.

¿Quieres saber más sobre nuestros servicios e instalaciones? Contacta con nosotros y acércate a conocernos.

Referencias consultadas

  • Bisquerra, R. & al. (2016) ¿Cómo educar las emociones? Recuperado de https://bit.ly/3kn1DqE
  • Francia, G. (2022). Psicogerontología: qué es, características y funciones. Recuperado de https://bit.ly/3MTNBL1
  • Ortiz Arriaga, J. B. y Castro Salas, M. (2009). Bienestar psicológico de los adultos mayores, su relación con la autoestima y la autoeficacia. Recuperado de https://bit.ly/3goRicG
  • Pérez Fuentes, M. D. & al. (2014). Propuesta de intervención cognitiva en personas mayores: Programa de Estimulación Cognitiva e Inteligencia Emocional para Mayores. Recuperado de https://bit.ly/3fAb1pv
  • Pérez Sánchez, L. & al. (2014). Psicogerontología y trabajo anticipado del envejecer. Recuperado de https://bit.ly/3sd3IK3

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