estimulación cognitiva para adultos

Estimulación cognitiva para adultos mayores

Numerosos estudios científicos avalan los beneficios de la estimulación cognitiva para adultos mayores. Por eso los programas de estimulación cognitiva tienen tanto peso entre nuestros servicios integrales. En este artículo ahondaremos sobre la importancia de ejercitar la estimulación mental de forma preventiva.

La estimulación cognitiva, clave en la salud mental de las personas mayores

Así como la rehabilitación funcional y el ejercicio físico cobran cada vez más relevancia en la tercera edad, ejercitar la estimulación cognitiva en adultos mayores se revela primordial. Pues del nivel de nuestras funciones cognitivas depende la calidad de nuestro envejecimiento.

De hecho, un reciente estudio, publicado en la revista especializada Neurology, ha resaltado que realizar actividades de estimulación mental con frecuencia es vital para nuestra salud. Puesto que estimular las capacidades cognitivas retrasa la aparición de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias hasta cinco años.

Y es que a medida que nos hacemos mayores, las funciones cognitivas disminuyen y hay más riesgo de padecer alguna enfermedad neurodegenerativa. Es decir, que implique un deterioro cognitivo progresivo e irreversible.

Si bien a menudo se suele relacionar la estimulación cognitiva con pacientes que padecen demencia; lo cierto es que cualquier edad es buena para ejercitar las funciones cognitivas con ejercicios de memoria o actividades intelectuales. Pues, cuanto más preventivas sean estas acciones, más protegerán a la persona de sufrir deterioro cognitivo cuando sean mayores.

Asimismo, estimular las capacidades cognitivas en personas con demencia en fase inicial o deterioro cognitivo leve resulta todo un acierto. Ya que sus ventajas van mucho más allá de ralentizar la evolución de la enfermedad: otorgan una mayor estabilidad emocional y mejora la autoestima.

Por eso, en la Residencia Argaluza apostamos fuerte por los talleres de estimulación cognitiva, tanto preventivos como correctivos. Si bien, nuestro objetivo profesional es aplicar estas técnica terapéutica de forma preventiva para que nuestros residentes puedan gozar de una vejez con calidad de vida.

A continuación, profundizaremos más en qué consiste la estimulación cognitiva y su importancia para reforzar la memoria y las capacidades mentales; así como en la prevención o ralentización del deterioro cognitivo.

La importancia de las funciones cognitivas y ejecutivas en la autonomía personal

Las funciones cognitivas engloban a las actividades de índole mental que realizamos habitualmente casi sin darnos cuenta. Por ejemplo: atención, concentración, memoria de trabajo, memoria episódica, velocidad de procesamiento, fluidez verbal, cálculo y orientación espacio-temporal. En suma, se encargan de recibir, seleccionar, almacenar y elaborar la información de nuestro entorno, lo que favorece el relacionarnos con los demás y adaptarnos a las circunstancias.

A su vez, las funciones cognitivas se dividen en dos tipos: funciones básicas como la memoria, la atención y concentración; y las funciones cognitivas superiores que incluyen las funciones ejecutivas — razonamiento, la resolución de problemas, toma de decisiones, conducta— y el lenguaje y cálculo.

Si las funciones cognitivas se ven menguadas, la autogestión o la autonomía personal también se reducen. Lo mismo sucede con las relaciones sociales y la regulación emocional de la persona, que se verán afectadas por los problemas cognitivos y la pérdida de memoria.

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De ahí la gran importancia de mantener el funcionamiento cognitivo en forma, pues su deterioro provoca un efecto negativo en todas las áreas de nuestra salud. Entendiendo por salud un estado de bienestar físico, mental y social.

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Qué es la estimulación cognitiva y por qué es tan beneficiosa

Ahora bien, para mantener en forma las capacidades cognitivas y la función ejecutiva hemos de recurrir a la estimulación cognitiva. La cual puede describirse como una serie de técnicas y estrategias terapéuticas destinadas a mantener el rendimiento mental en las mejores condiciones.

Así, a través de la ejercitación de las capacidades cognitivas existentes, se consigue potenciar y reforzar las reservas cognitivas. Lo cual redunda en una mayor calidad de vida y bienestar personal.

En este sentido, las herramientas o ejercicios de estimulación cognitiva suponen una suerte de intervención no farmacológica eficaz. Un modo considerablemente exitoso de retrasar la aparición del deterioro cognitivo. O, si la persona padece algún tipo de demencia o problemas de memoria, ralentizar su evolución.

Puesto que el deterioro cognitivo es el segundo motivo de consultas neurológicas, resulta conveniente incentivar el hábito de la estimulación mental entre la población adulta. Especialmente cuanto más nos aproximamos a la etapa vital de la tercera edad. Es decir, debemos adoptar la estimulación de las funciones cognitivas como una intervención preventiva, no solo correctiva.

Habida cuenta de que aún no se dispone de una intervención farmacológica capaz de reducir los efectos del deterioro cognitivo; la psicoestimulación cognitiva se percibe como la estrategia más favorable para ayudar a conservar las funciones cognitivas y calidad de vida en estos pacientes.

Aunque eso sí, es recomendable combinarla con otro tipo de intervenciones, como la terapia ocupacional, la sensorial, la terapia de reminiscencia e incluso el ejercicio físico.

Los beneficios de los talleres de memoria y estimulación cognitiva para adultos mayores

Obviamente, la población anciana es quien presenta la mayor tasa de declive intelectual, deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas. De hecho, alrededor del 20% de las personas mayores de 65 años sufre algún tipo de deterioro cognitivo en el mundo; y más de 47 millones de personas sufren un deterioro cognitivo grave. De ahí que la estimulación cognitiva sea una terapia de marcado perfil gerontológico.

Como veremos, entre las numerosas ventajas de la estimulación cognitiva para adultos mayores están la mejora de la autonomía personal. Es decir, la capacidad de seguir realizando actividades de la vida diaria y de autocuidado. Así como, —y esto es sumamente importante— potenciar la autoestima y el autoconcepto de las personas mayores o dependientes.

Ciertamente, los programas o actividades de estimulación cognitiva han demostrado ser muy exitosos en todos estos objetivos. Si bien, es fundamental, cuando se trabaja con personas mayores, realizar intervenciones de estimulación cognitivas centradas en las capacidades que aún se conservan. De esta forma, evitaremos que la persona se frustre y la intervención no consiga los resultados buscados.

Entre los beneficios de la estimulación cognitiva más destacados, podemos señalar los siguientes:

  • Retrasa el envejecimiento neuronal, nutre la reserva cognitiva y disminuye la posibilidad de padecer dolencias neurodegenerativas.
  • Refuerza y ayuda a conservar el funcionamiento cognitivo en personas con demencia o daño cerebral. Así pueden seguir realizando actividades básicas de la vida diaria y participar en el entorno.
  • Potencia la eficacia de algunos tratamientos farmacológicos que buscan incrementar la salud mental o cognitiva.
  • Fortalece la autoestima, seguridad y confianza en sí mismo, ya que ayuda a mantener la autosuficiencia.
  • Mejora la regulación emocional, el estado de ánimo y el comportamiento, ya que la cognición y la emoción se influyen mutuamente.
  • Favorece la socialización mediante actividades de estimulación cognitiva grupales.
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Tipos de estimulación cognitiva para personas de la tercera edad

Para aprovechar este tipo de ventajas que nos aporta la estimulación cognitiva, no solo hace falta acudir a talleres especializados. El mero hecho de realizar ciertas actividades cotidianas y mantener la mente activa puede ayudar a ejercitar nuestro cerebro y crear nuevas conexiones neuronales. Lo cual refuerza sobremanera nuestras capacidades cognitivas y ejecutivas.

Así, actividades como la lectura, juegos de mesa, crucigramas, sudokus, puzles, etc; realizar acciones nuevas que aporten nuevas experiencias y nos saquen de la rutina; y practicar actividades relajantes, que exijan concentración y conecten nuestro cuerpo con la mente —como yoga o mindfulness—, vigorizan nuestra salud mental y nuestra estimulación cognitiva.

No obstante, como método preventivo profesional, los ejercicios de memoria y estimulación cognitiva persiguen el objetivo último de favorecer el envejecimiento activo y saludable. Lo que significa que su empleo tiene por finalidad paliar la pérdida de memoria asociada a la edad.

Ahora bien, en aquellos casos de personas con deterioro cognitivo diagnosticado, es necesario participar en programas de estimulación cognitiva para adultos especializado. Pues aquí ya no estamos hablando de prevenir el deterioro, sino de corregirlo o ralentizarlo. Y, para ello, es primordial la intervención profesional.

Por último, cabe señalar los casos de deterioro cognitivo leve en personas que padezcan enfermedades como depresión, fibromialgia o daño cerebral adquirido (DCA). La estimulación cognitiva para estos adultos forma parte de un programa de rehabilitación cognitiva o rehabilitación neuropsicológica. Su misión es restablecer el correcto funcionamiento de las capacidades cognitivas que presentan un déficit.

En todo caso, los ejercicios de estimulación cognitiva se dividen según la tipología del paciente y su nivel de deterioro o pérdida de memoria. Así como en función del objetivo a lograr. Es decir, existen ejercicios con diferentes niveles de dificultad, que se irá adaptando a la realidad presente de la persona mayor.

¿Qué tipo de ejercicios de estimulación cognitiva para adultos existen?

A continuación citaremos brevemente los tipos de ejercicios de estimulación cognitiva más utilizados en la intervención terapéutica profesional. Como se suele decir, no están todos los que son, pero son todos los que están.

Ejercicios para la memoria. Fundamentales para conservar las capacidades cognitivas. Estos ejercicios engloban actividades como recordar palabras mencionadas anteriormente; o bien, relatar recuerdos asociados a una imagen, un objeto, un evento, una afición, etc.

Entrenamiento de orientación a la realidad. Su función es fortalecer la orientación temporal, espacial y personal para que la persona tenga mayor conexión con el presente y la realidad que la rodea. La lectura del periódico o hablar de las noticias de actualidad; así como recordar la fecha presente, el lugar en el que se está o los lugares que se han visitado, los eventos importantes, etc. Son algunos ejemplos de ejercicios de orientación a la realidad.

Actividades de estimulación sensorial para reforzar la percepción. Gracias a estas tareas, basadas en el uso del tacto, el olfato, el gusto, la vista o la audición, la persona trabaja su memoria. Los objetos con diversas texturas y formas, los sonidos, las diferentes luces, los aromas, etc. forman parte de este tipo de ejercicio de estimulación cognitiva.

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Ejercicios de atención y concentración. En ellos se trabaja diferentes tipos de atención: la atención sostenida, selectiva, alternativa, visual o auditiva. Por ejemplo, buscar las diferencias entre dos dibujos o seguir una secuencia numérica, alfabética o léxica determinada son actividades que promueven la atención. La realización de rompecabezas, sopa de letras o crucigramas también mejoran la concentración.

Ejercicios de razonamiento, para estimular la toma de decisiones, el uso de la lógica y las funciones ejecutivas. Un ejemplo de estas actividades serían relacionar conceptos, describir los pasos de una receta, hacer cálculos, decidir qué acción tomaría en determinada situación, etc.

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Estimulación cognitiva para adultos mayores de última generación

La revolución tecnológica también se plasma en muchas aplicaciones terapéuticas geriátricas. Las cuales se apoyan en recursos digitales de última generación.

Sin duda, estos avances en tecnologías virtuales están comprobando ser de gran ayuda a la hora de entrenar las capacidades cognitivas. Así, las pantallas táctiles, pizarras digitales y salones multimedia especialmente diseñados para el uso de personas mayores, son un recurso terapéutico valioso.

Es por ello que en nuestro centro residencial incorporamos esta clase de recursos tecnológicos en muchas de las sesiones de estimulación cognitiva. Así, reforzamos y complementamos la intervención tradicional, de caracter manual.

Pero, asimismo, en nuestra residencia para ancianos la estimulación cognitiva se complementa con actividades de estimulación sensorial y de estimulación psicomotriz. De esta forma, logramos una estimulación cognitiva para adultos mayores de talante integral.

En este sentido, cada vez nos influye más la eclosión de la neurociencia y las líneas de investigación neurobiológicas y neuropsicológicas abiertas. Pues están contribuyendo a actualizar la estimulación cognitiva. ¿Cómo? A través de la llamada rehabilitación neuropsicológica y sus ramas terapéuticas.

La neuropsicología se centra en la relación directa entre el funcionamiento cerebral y el comportamiento. Así pues, la rehabilitación neuropsicológica es un proceso terapéutico focalizado en subsanar las alteraciones cognitivas que surgen tras una afección neurológica. Su aplicación supone un entrenamiento efectivo de las funciones cognitivas y la rehabilitación de las funciones ejecutivas, conductuales y psico-emocionales.

Por tanto, parte de nuestra labor sociosanitaria consiste en estar al día de las innovaciones y las nuevas terapias de estimulación cognitiva para adultos que van apareciendo.

No obstante, más allá de realizar intervenciones cognitivas innovadoras; es importante no olvidar que cualquier programa de intervención gerontológica siempre ha de promover el bienestar emocional y la dignidad.

De ahí que las intervenciones de estimulación cognitiva que llevamos a cabo en Argaluza busquen mejorar el rendimiento cognitivo a la par que el bienestar psicológico y emocional de nuestros residentes mayores.

Referencias consultadas

  • Bitbrain (2018). 25 ejercicios de estimulación cognitiva para adultos. Recuperado de https://bit.ly/3oYmDac
  • Deia (2021). Mantener el cerebro activo puede retrasar la demencia de Alzheimer 5 años. Recuperado de https://bit.ly/3xr118b
  • Echeverria Villacreces, W. O. (2013). Rehabilitación neuropsicológica de la memoria en adultos mayores con alteración cognitiva leve. Recuperado de https://bit.ly/3u3yju6
  • Iborra, R. R. (2013). La estimulación mental como factor potenciador de la reserva cognitiva y del envejecimiento activo. Recuperado de https://bit.ly/3rZe3IH
  • NeuroRHB (2018). La rehabilitación neuropsicológica, recuperando las funciones cognitivas. Recuperado de https://bit.ly/3jCtofc

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