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El cuidado de la salud de las personas mayores en invierno

El frío, el mal tiempo, los descensos de temperatura y los días más oscuros que definen al invierno conllevan muchos riesgos para el bienestar de las personas mayores. Por eso, conviene extremar el cuidado de la salud física y mental en invierno, siguiendo una serie de pautas efectiva

Invierno y tercera edad: la necesidad de extremar el cuidado de la salud

Como cada estación, el invierno tiene su propio encanto y sus propios factores de riesgo que afectan a nuestra salud. En el caso de las personas de edad avanzada, es conveniente extremar el cuidado de la salud en esta época tan fría, dadas las complicaciones que depara.

Diversos estudios confirman que las personas mayores son más propensas a sufrir enfermedades estacionales como catarros, resfriados o gripe; cuyos contagios aumentan inevitablemente en invierno. Pero también dolencias más graves como enfermedades respiratorias, osteoarticulares y enfermedades cardíacas o cardiovasculares. Sin olvidar afecciones de salud mental como el trastorno afectivo estacional o la astenia estacional.

En gran parte, estos cuadros clínicos invernales surgen como consecuencia de la disminución de la vitamina D —por la escasa exposición a la luz solar— y los cambios bruscos de temperatura. Lo cual debilita las defensas naturales y el sistema inmunológico. Mientras que a nivel cerebral, el invierno puede provocar una alteración de la melatonina y serotonina; hormona reguladora del sueño y neurotransmisor regulador del estado de ánimo respectivamente.

A fin de evitar que la calidad de vida y la salud de las personas mayores decaiga en invierno; vamos a profundizar en una serie de consejos apropiados para esta época, centrados en el bienestar físico y mental y en prevenir enfermedades clásicas de esta estación.

Todo ello sin perder de vista que el cuidado de la salud en invierno debe encuadrarse en aquellos cuidados básicos propios de un envejecimiento exitoso. Es decir, alimentación sana, actividad física y vida social o al aire libre.

No debemos olvidar que, como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS): «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Eso significa que debemos adaptar el cuidado de la salud a las exigencias de cada época del año; pero manteniendo siempre, durante el envejecimiento, un estilo de vida saludable y activo.

¿Por qué las personas mayores necesitan más cuidados de la salud cuando hace frío?

Como ya hemos adelantado, a mayor edad mayor riesgo de padecer enfermedades y complicaciones motivadas por el frío. Esto se debe a que el envejecimiento conlleva la aparición de alteraciones en el metabolismo y en el sistema de termorregulación corporal.

En efecto, en las personas mayores de 65 años, el organismo pierde más calor del que produce y, por tanto, suelen presentar más sensación de frío o destemplanza. De ahí que las personas mayores sufran más con el frío y en situación de temperaturas extremas.

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Así pues, combatir el frío y regular su calor corporal es fundamental para que mantengan unos niveles óptimos de salud. Así como prevenir el riesgo de contraer infecciones respiratorias —principalmente bronquitis y neumonía— y enfermedades virales propias de los meses de invierno como constipados, gripes o catarros.

Y es que, en muchas ocasiones, lo que comienza siendo una gripe típica puede derivar en una infección más grave si no es atendida debidamente. El motivo estriba en que los virus debilitan su sistema inmunológico, ya de por sí más vulnerable que el de personas más jóvenes.

Además, es habitual que las personas de edad avanzada presenten diversos tipos de enfermedades crónicas. Como pueden ser artritis, artrosis, enfermedades circulatorias o cardiovasculares. Enfermedades que con temperaturas más frías y humedad más elevada pueden empeorar significativamente, causando mayores complicaciones o dolores.

Consejos para cuidar la salud en los meses más fríos

El mantener ciertos hábitos de cuidado de la salud influirá positivamente a la hora de que las personas ancianas puedan vivir de un invierno saludable. Hábitos que refieren a la salud física, mental y social, con los cuales las personas mayores no solo podrán prevenir las enfermedades estacionales; sino también disfrutar de los días de invierno.

No obstante, quienes tienen más riesgo de padecer más problemas de salud en invierno son los adultos mayores que viven solos o presentan algún tipo de situación de dependencia. Puesto que las limitaciones funcionales o cognitivas y la carencia de redes de apoyo o vida social puede perjudicar sobremanera a su bienestar.

A continuación compartimos un conjunto de hábitos de cuidado de la salud para combatir el frío y sus posibles impactos negativos.

Cuidados de la salud física para combatir el frío

  1. Evitar cambios bruscos de temperatura y ayudar a regular la temperatura corporal. Lo ideal es que en el interior del hogar o en cualquier espacio cerrado no haya más de 22º C. Para mantener la calidez del lugar deben cerrarse las puertas y ventanas y bajar las persianas cuando se ponga el sol. No obstante, también es conveniente ventilar la estancia 15 minutos al día. Asimismo, es importante abrigarse bien, sobre todo la garganta, las manos y los pies.
  2. Mantener una alimentación saludable. Seguir una dieta equilibrada basada en frutos secos, frutas y verduras, y productos de temporada ricos en vitaminas A, C y D les ayudará a mantenerse más sanos. En este sentido, las sopas de verduras son unas grandes aliadas, puesto que ayudan a combatir la sensación de frío y aportan muchos minerales y proteínas.
  3. Hidratarse adecuadamente. Aun cuando no haya exceso de calor, es conveniente no perder de vista la hidratación de la persona mayor; un asunto de suma importancia en estas personas, dado que suelen descuidar esta necesidad corporal. Bebiendo un par de litros de agua, zumos naturales, especialmente ricos en vitamina C, o infusiones calientes estarán bien hidratados.
  4. Cuidar de la piel. Con el frío excesivo, la piel del rostro o las manos puede sufrir demasiado. Por eso se debe aplicar cremas hidratantes, nutritivas o regeneradoras, para impedir que se agriete o se reseque. Además de utilizar protección solar porque los rayos del sol en invierno también pueden quemar la piel.
  5. Practicar ejercicio físico al menos 30 minutos al día. A pesar del frío y las escasas horas de luz, se debe practicar alguna actividad física, ya que ayuda a mantener la temperatura corporal que gracias al movimiento; además de favorecer el mantenerse en forma.
  6. Dar paseos al aire libre siempre es muy recomendable. Pues una exposición al sol diaria —de 15 minutos al menos— incrementa la vitamina D. Mientras que los efectos del frío moderado tonifican nuestra piel, músculos y el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos.
  7. Cuidar la presión arterial. Máxime si se padece diabetes tipo 2, ya que el exceso de frío —o la falta de calor corporal— eleva la presión.
  8. Evitar los ambientes cerrados y poco ventilados. Pues son una caldo de cultivo para la transmisión de contagios virales, principalmente del virus de la influenza o gripe.
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Cuidados de la salud mental y emocional para evitar la depresión estacional

  1. Mostrar una actitud positiva, curiosa y activa que contrarreste el frío invernal y la tristeza de los días de lluvia. En verdad, cada estación nos da una oportunidad única de tener experiencias singulares, que van en consonancia con el clima que reina en cada época.
  2. Mantener los horarios habituales, porque las rutinas ordenan nuestra mente y cotidianidad. Lo cual se traduce en mayor disciplina, estabilidad emocional y sentimiento de seguridad.
  3. Tomar infusiones o bebidas calientes que nos aporten bienestar con su aroma, su gusto y sus efectos enérgicos o reconfortantes.
  4. Practicar actividades lúdicas y actividades de interior. En esta época podemos disfrutar de la calidez que nos reporta estar en casa mientras realizamos actividades interesantes. Por ejemplo, podemos dedicar tiempo a la lectura, los juegos de mesa, las manualidades, tareas de estimulación cognitiva o cualquier afición que nos haga sentir bien.
  5. Bailar y escuchar música alegre. La música es tremendamente terapéutica de por sí y tiene un gran poder sobre nuestro estado de ánimo. Así que cualquier actividad que implique música o sesiones de musicoterapia caen genial en esta época tan gris. Mientras que bailar supone un ejercicio aeróbico fabuloso, que fortalece el equilibrio emocional y el optimismo de los mayores.
  6. Disfrutar de momentos al aire libre resulta muy saludable para nuestra salud física y mental, ya que pasear y respirar aire fresco es un ejercicio muy terapéutico. Además, esta acción favorece la actividad y, en consecuencia, evita caer en el sedentarismo prolongado.
  7. Tener una vida social activa. En los fríos y oscuros días de invierno tendemos más al sedentarismo y al aislamiento. Lo que puede llevar a sufrir episodios depresivos o ansiosos, además de empeorar la movilidad y la autonomía personal. Nada mejor para la salud de las personas mayores que tener contacto con sus seres queridos y otros iguales, y salir de casa.

Cómo combatir el frío con precaución

Finalmente, queremos mencionar un par de acciones que propiciarán el cuidado de la salud de los mayores en invierno. Se tratan de dos recomendaciones centradas en la higiene personal y en cuidados del hogar:

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Cuidar los hábitos básicos de higiene personal: lavarse las manos o taparse con el codo la boca y nariz cuando se tosa o se estornude. También es aconsejable no tocarse los ojos, la nariz y la boca sin tener las manos limpias. Así se evitan los contagios de gripe, resfriados y otras infecciones respiratorias, sobre todo cuando se está en lugares cerrados.

Prevenir las intoxicaciones por monóxido de carbono. Es habitual que en muchos domicilios, las personas mayores cuenten con estufas de combustible o braseros de leña. Sin embargo, estos artefactos pueden expulsar demasiado monóxido de carbono, un gas muy peligroso, porque es inodoro e invisible y afecta a la persona de forma lenta y sigilosa.

Los síntomas propios de una intoxicación son: dolores de cabeza, mareos o náuseas y somnolencia. Sin embargo, en casos extremos este gas puede provocar pérdidas de conocimiento y hasta el fallecimiento por intoxicación.

Por tanto, recomendamos evitar las estufas de combustión y así prevenir este tipo de accidentes domésticos —muy comunes, lamentablemente, entre los adultos mayores que viven solos—. Mejor recurrir a la calefacción eléctrica, el aislamiento térmico de la vivienda o sencillamente abrigarse con ropa adecuada para entrar en calor.

En caso de que quiera emplearse braseros o estufas de combustible, nunca usarlos en ambientes cerrados en su totalidad. Conviene revisar las salidas al exterior del aire y así garantizar la ventilación del ambiente. Jamás irse a acostar con la estufa encendida ni dormir con ella en la habitación y sobre todo ventilar a menudo la vivienda.

Cuidados de la salud en invierno para un envejecimiento de calidad

Como veis, con frecuencia, simples hábitos pueden marcar la diferencia en la calidad de vida y en la salud de las personas mayores. Lo más importante es practicar un envejecimiento activo, saludable y en buena compañía. Aspectos que siempre tratamos de proporcionar a nuestros residentes mayores en nuestro centro residencial.

Asimismo, no queremos dejar pasar la oportunidad de recordaros que si alguno de los malestares propios del invierno persiste, hay que acudir a hacerse chequeos médicos. Pues es primordial evitar que cualquier enfermedad invernal se convierta en una enfermedad crónica o derive en una dolencia más grave. Cosa que en edades avanzadas suele darse con más facilidad que en otras etapas de la vida.

Desde la Residencia Argaluza esperamos que estos consejos de cuidado de la salud para las personas mayores resulten de gran utilidad y les ayude a disfrutar del encanto del invierno. Sin duda, podemos garantizar que son los cuidados que realizamos en nuestra residencia para mayores y sus buenos resultados saltan a la vista.

Referencias consultadas

  • Caro Gómez, N. & al. (2018). Criterios de ingreso hospitalario y en Unidad de Cuidados Intensivos en neumonías. Recuperado de https://bit.ly/3Pmps12
  • Clemos Matamoros, S. (2017). 10 Consejos para pasar un invierno saludable. Recuperado de https://bit.ly/3Yo1O8z
  • En buena edad (s/f). Invierno y salud: cuidados frente al frío. Recuperado de https://bit.ly/3nKdHVm
  • Secretaría de Salud. Gobierno de México (2013). Adultos mayores susceptibles al trastorno afectivo estacional. Recuperado de https://bit.ly/3FIjZv2
  • Servizo Galego de Saúde (s/f). Invierno y salud. Recuperado de https://bit.ly/3FMJT0z

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