Microinfartos cerebrales en ancianos

Los microinfartos cerebrales en ancianos

Con el transcurso de los años, según avanza la edad, el metabolismo y el funcionamiento del cerebro se van mermando. Esto incrementa la probabilidad de sufrir microinfartos, algo especialmente grave cuando existe una comorbilidad. Es decir, si se dan otras enfermedades relacionadas en el mismo paciente. Por eso es importante identificar los síntomas de microinfartos cerebrales en ancianos.

Relación entre microinfartos cerebrales y demencia

Como mencionamos al hablar de tipos de demencias, algunos síntomas comunes a todas ellas son la apatía, las pérdidas de memoria, la dificultad o incapacidad de seguir conversaciones o cambios de conducta que se van agravando a medida que la enfermedad avanza.

Si bien no podemos evitar algunas demencias, sí podemos disminuir las probabilidades de padecer otras demencias controlando los factores de riesgo, como la aparición o repetición de microinfartos cerebrales.

Qué son los microinfartos cerebrales

Los microinfartos cerebrales son también conocidos como infartos lacunares o ataques isquémicos transitorios. Al igual que los infartos cerebrales mayores, se producen por una obstrucción de los vasos sanguíneos en el cerebro. No obstante, se diferencian de estos en que las áreas que dañan son más pequeñas. Esto se debe a que la interrupción del suministro de sangre al cerebro tiene lugar en un vaso sanguíneo pequeño, de entre 0.1 y 0.5 mm de diámetro, generalmente en una arteria perforante.

Los microinfartos representan aproximadamente entre el 20 y el 25% de los infartos cerebrales. Aunque quienes se ven más afectados son adultos entre los 55 y los 75 años, la incidencia en general aumenta con la edad.

Microinfartos cerebrales en ancianos

Aunque las consecuencias que se derivan de los microinfartos cerebrales sean menores que las de otros tipos de infartos pueden ser igualmente motivo de preocupación. Y es que los síntomas de microinfartos cerebrales en ancianos son mínimos, en algunos casos incluso indetectables. Pero precisamente por pasar desapercibidos pueden acumularse a lo largo del tiempo, afectando a una zona cada vez mayor. Esto acaba generando un deterioro cognitivo y aumentando el riesgo de una demencia vascular. Porque no debemos obviar que la falta de oxígeno y riego sanguíneo provoca la muerte de células cerebrales. De hecho, según la doctora Belén Moliner «al haber sido continuados en el tiempo llegan a afectar a una zona cerebral más grande, lo cual provoca que empiece a aparecer sintomatología».

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Por eso es importante prestar atención a los posibles síntomas que puedan alertarnos de microinfartos cerebrales en nuestros mayores.

Síntomas

Los microinfartos cerebrales no solo reciben este nombre por afectar a una pequeña región del cerebro, sino que porque tienen lugar de forma repentina y se producen además durante un breve período de tiempo, apenas unos minutos. Aunque los síntomas suelen desaparecer en el espacio de una hora, en ocasiones pueden durar hasta un día.

Los síntomas de microinfartos cerebrales en ancianos más comunes son los siguientes:

  • Debilidad o entumecimiento, localizada generalmente en un lado del cuerpo. Este síntoma es común a los ictus mayores.
  • Confusión o dificultad para hablar o entender. Es frecuente que los ancianos que padecen micorinfartos cerebrales muestren confusión o que disminuya su capacidad de hablar o entender lo que otros le hablan.
  • Dificultad para caminar.
  • Problemas para ver, en uno o en ambos ojos. Cuando los microinfartos se producen en áreas críticas del cerebro que afectan a la visión, el mayor que la sufre puede mostrar dificultades para ver.
  • Problemas para controlar la vejiga o el intestino.
  • Mareo o pérdida del equilibrio o la coordinación de movimientos.

Pueden darse simultáneamente uno o más de estos síntomas, o bien sufrir diferentes síntomas en cada episodio. Esto depende del área del cerebro en la que se produzca el minroinfarto y que, por tanto, se vea afectada.

Como vemos, los síntomas de este tipo de infartos son similares a los de un derrame cerebral. Por tanto, dado que es imposible dirimir si el episodio ha sido producido por uno u otro, debemos acudir de inmediato a un hospital. Allí el personal sanitario valorará si es necesario realizar un TAC o una resonancia magnética, con lo que se resolverán las dudas.

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Factores de riesgo de microinfartos cerebrales en ancianos

Alguno de los factores de riesgo de microinfartos cerebrales constituyen asimismo un riesgo para otras patologías. Entre ellos encontramos los siguientes:

  • Edad. El riesgo de padecer microinfartos cerebrales aumenta con la  edad.
  • Hipertensión. Una tensión arterial elevada aumenta el riesgo de padecer microinfartos cerebrales.
  • Diabetes. Los diabéticos deben tener especial cuidado con sus niveles de azúcar en la sangre.
  • Colesterol elevado. Al igual que la hipertensión, un colesterol alto aumenta el riesgo de padecer microinfartos cerebrales.
  • Sedentarismo.
  • Estrés.
  • Ácido úrico elevado.
  • Angiopatía amiloide. Se produce cuando en las paredes de los vasos cerebrales se acumulan depósitos de amiloide.
  • Alteraciones del flujo sanguíneo, como los microembolismos o la hipoperfusión.
  • Procesos inflamatorios.
  • Alteraciones cardíacas como la fibrilación auricular. Este tipo de arritmia favorece la formación de trombos sanguíneos, responsable de la oclusión de arterias.
Microinfartos cerebrales en ancianos

Cómo disminuir el riesgo de microinfartos cerebrales

Al igual que en para evitar otras patologías, llevar una vida saludable ayuda a disminuir el riesgo de microinfartos cerebrales. Esto incluye la práctica de ejercicio, seguir una dieta saludable baja en grasas saturadas y evitar el consumo de alcohol, así como del tabaco. Otras medidas que podemos tomar son:

  • Controlar la presión arterial. Una presión arterial alta puede traducirse en graves consecuencias para la salud.
  • Controlar el colesterol.
  • Prescripción de anticoagulantes. Los anticoagulantes, como su propio nombre indica, evitan la formación de coágulos en los vasos sanguíneos, responsables de obstrucciones, ataques al corazón y derrames.
  • Reducir el estrés.
  • Cirugía. Dado que los microinfartos pueden ser seguidos de nuevos ataques isquémicos transitorios, en ocasiones el especialista puede asimismo aconsejar una cirugía.
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Cómo actuar ante síntomas de microinfartos cerebrales

En Residencia Argaluza contamos con geriatras y otros profesionales con sobrada experiencia sanitaria. Ellos velan por nuestros mayores realizando controles de su salud. Entre todos nos aseguramos de que se sigan los planes de tratamiento que recomiendan y nos mantenemos alerta ante cualquier posible cambio en el comportamiento que permita alertar de un riesgo de microinfarto cerebral.

Promovemos asimismo un estilo de vida saludable a través de una dieta sana ajustada a las necesidades de cada mayor y defendemos la idea del envejecimiento activo, siempre en un ambiente relajado y rodeados de naturaleza, que, estamos convencidos, ayuda a reducir el estrés, responsable de aumentar el riesgo de microinfartos cerebrales.

Referencias consultadas

  • Lasso, J. F. et ál. (1997). Isquemia cerebral crónica, demencia vascular y hemorreológicos. Recuperado de https://bit.ly/3VMoRsv
  • Fundación Pasqual Maragall (2021). Microinfartos cerebrales y su papel en el deterioro cognitivo. Recuperado de https://bit.ly/44KWUpo
  • Vithas (2018). Mayor lentitud, irritabilidad o apatía pueden ser síntomas de microinfartos cerebrales. Recuperado de https://bit.ly/3VJsWxP
  • Wikipedia (s/f). Infartos lacunares. Recuperado de https://bit.ly/41iYyeP

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